Artes del Juego 2006 en el CCB
Diana Chorne se formó en artes plásticas desde muy pequeña y entre sus maestros se cuentan nada menos que Demetrio Urruchúa y Juan Batle Planas. Es psicoanalista y miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.
En abril de 2003, presentó importante gran muestra en el Centro Cultural Recoleta. ´Artes del Juego I´, que recogió elogiosos comentarios. En 2004 montó, también con gran repercusión, ´Arte del juego II´ en el Museo Sívori.
Ambas muestras tienen en común la actitud lúdica de la artista quien, apartir de fragmentos de la realidad, construye historias, habitáculos,barcos y viajes.
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El 7 de septiembre, a las 19, se inauguró en el Centro Cultural Borges la exposición "Artes del Juego 2006", de Diana Chorne, artista de envolvente creatividad que en los últimos años ha alcanzado un creciente prestigio en el panorama de la plástica argentina.
La muestra, curada por Marta Nogueira, está integrada por una 40 obras realizadas en los últimos dos años, que nunca fueron expuestas. Se trata de pinturas, collages, tapices, escultura, objetos, juguetes y hasta una casa de tres metros y medio de alto, ejecutados en técnicas, soportes y materiales muy variados, en los cuales la artista elabora fascinantes universos que tanto pueden dirigirse al espíritu lúdico del hombre como testimoniar episodios trágicos de la historia reciente.
Esta condición abarcativa de la muestra es destacada en el ensayo que preside el catálogo por el prestigioso historiador del arte José Emilio Burucúa: "Los objetos de arte que crea, produce o fabrica Diana Chorne (el verbo de acción queda ad libitum del observador) denotan una familiaridad y un conocimiento muy vasto de toda la historia del arte del siglo XX" -expresa-. Ello sucede al extremo de que una de las fuentes más inmediatas del goce que desencadena la visión de sus artefactos es el juego de las alusiones, remedo de uno de aquellos laberintos de espejos enfrentados que descubríamos en los palcos de los cine-teatros de la infancia".
Y agregá Burucúa: "Lo interesante del proceso es que hay en todos los casos una metamorfosis de los modelos, una refracción de los deslumbramientos ocurridos en el ojo y en la mente de Diana frente al arte moderno, un acogimiento y una apropiación de todos ellos, que los reduce a un estilo personalísimo, en primera instancia lúdico".
En las obras expuestas en el CCBorges, Diana Chorne muestra una vez más su originalidad e imaginación para elaborar imágenes capaces de conmover y sorprender a los espectadores.
Como expresa Burucúa en el texto señalado: "Un círculo rojo ha estallado en el manojo de esas cintas que parecen nóminas de una magia arcaica y que rozan la negrura vislumbrada del abismo. Tal vez el significado remoto de esta colección de cosas tan dispares que Diana Chorne expone hoy consista en habernos llevado a navegar por el mar de la risa y del Witz bajo la forma del sinsentido, según querría Freud, de tal suerte que nos imaginamos yendo en busca de otro oráculo de la botella como Pantagruel, pero la princesa Babuc no nos dijo "trinck" sino "muerte", para "curarnos de nuestras angustias". Y no obstante, hay aquí una belleza cierta que nos permite soportarlo". (Fuente: Centro Cultural Borges, Buenos Aires, Argentina)